El sábado por la mañana fui con mis padres a un pueblo que se llama Guillena. Allí hay un embalse y decidimos ir a verlo. Es el embalse del Gergal; me encontré con un espectáculo maravilloso: como llueve mucho el embalse se ha llenado y como sigue lloviendo estaban desembalsando agua. Parecía una catarata, el agua rebotaba en las piedras y salía pulverizada. El viento llevaba el agua hasta los árboles que estaban chorreando, me llegaba el agua hasta la cara. ¡Era impresionante!

seguro que el pantano estaba muy xulo¡
ResponderEliminarTU AMIGO ADRIAN
Son unas fotos preciosas.
ResponderEliminarPepa