
Nino Puzle y su amiga Mila están aburridos porque no tienen ningún caso que resolver. Se les ocurre colgar un cartel en la pastelería de los amigos de sus padres, María y Miguel, ofreciéndose como detectives. María les cuenta que están teniendo problemas porque alguien les roba las magdalenas rellenas gigantes, así que deciden contratarlos para resolver el problema.
Mientras tanto, en el colegio están preparando el Día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos haciendo un cartel grande y colgando mensajes para mejorar el mundo por los pasillos. Ese día se entera de que a su amigo Ramón le han robado el balón con los autógrafos de la selección, y cuando Nino le ofrece sus servicios, Iván, el compañero de Ramón, dice que él encontrará el balón antes que Nino.
Como tienen dos casos, Nino decide encargarle el del balón a Mila y él se encarga del de las magdalenas. Nino se disfraza para poder averiguar el misterio de las magdalenas, pero el primer día le roban dos y él solo ve a Paula, la hija del otro pastelero del barrio, comprando una magdalena. También averigua que Miguel está a régimen y ya está harto.
En el colegio habla con Paula, pero no averigua nada y, por la tarde, en la pastelería vuelven a robar otra magdalena y el único que las había tocado era Miguel. Nino sospecha que es Miguel el que coge las magdalenas y se las come cuando saca la basura, así que contrata a Marco, un vecino que vive detrás de la pastelería, para que lo confirme.
En el colegio se encuentra con Ramón y con Iván, que ha resuelto el caso del balón. Dice que unos chicos lo cogieron de la puerta de Ramón y lo tiraron en un matorral, pero Mila demuestra que todo es un plan de Iván para dejar a Nino en ridículo, y Ramón le da los 5 € a ella.
Después se va a la pastelería, y con un walkie-talkie se pone de acuerdo con Marco, y descubren a Miguel comiéndose la magdalena. Nino y Mila resolvieron dos casos a la vez.
Estupendo.
ResponderEliminarPepa